La rubia gallega

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Cuando juntamos las palabras “vacuno” y “Galicia” en una conversación podemos afirmar que va a terminar bien. Pero que muy bien. Y si esa conversación la tenemos en uno de nuestros Asadores Imanol además la terminaremos con buen sabor de boca.

Pero lo que muy pocos saben es que para que hoy en día podamos sentarnos en un restaurante a degustar una ternera blanca como nuestra “Rubia Gallega”, han tenido que transcurrir siglos de evolución y explotación ganadera en Galicia.

Unos fechan su aparición en la segunda mitad del s.XIX, y otros, más románticos, se lanzan a la protohistoria de España y la emparentan con los descendientes del Bos Primigenius (o Bos Taurus Primigenius), el uro euroasiático (extinto) que habría atravesado la cornisa cantábrica acompañando a los celtas hasta asentarse en la Gallaecia. Posterior llegada de suevos quienes la habrían hecho propia y mejorado con el tiempo. Hasta mediados del s.XIX decía, y en efecto, ya bien entrados en la Historia, nos encontramos con una Galicia en efervescencia económica gracias al mercado de la Rubia Gallega con salidas a Castilla (ya la abastecía desde los años de la Reconquista) y lo que es más curioso: Inglaterra y sus colonias, fundamentalmente: Gibraltar.

Una Historia marcada por los altibajos de la oferta y la demanda, pues cuando mejor estaba posicionada, el mercado se truncó con la aparición de los barcos frigoríficos en 1892; con carnes norteamericanas y argentinas: y vuelta a empezar volviéndonos a reinventar.

La Historia de la “Rubia Gallega” es pues un tratado de economía local, regional, nacional e internacional, que se ha escrito con el sudor y esfuerzo de muchos ganaderos orgullosos de ofrecer la mejor carne vacuna, desde las primeras migraciones en la península Ibérica hasta hoy, abasteciendo a la raíz de la Revolución Industrial, sufriendo hambrunas y gozando años prósperos.

Censos, árboles genealógicos vacunos, raza pura y después mejorada con cruces especialmente seleccionados de los mejores toros (de las mejores razas) de toda Europa con el fin último siempre, de ofrecer una de las mejores, si no la mejor, ternera blanca del mercado.

23 siglos de cariño y convivencia con una vaca que, para quien no lo sepa, ha servido de fuente de ingresos, alimento y sobre todo de “calefacción” para la familia que la criaba. Pues hasta no hace más de medio siglo el ganado se criaba en la planta baja de los caseríos (explotaciones familiares) para servir de generador de calor a la familia que vivía encima.

Todo eso, que no es poco, es lo que ha habido desde la aparición de una raza que nos ofrece la mejor carne hasta el momento único en que la cortamos con el cuchillo y nos la llevamos a la boca con el tenedor.

En el Asador Imanol somos conscientes de ello, igual que sabemos de la buena acogida que tiene entre nuestros amigos y clientes… “El buey: nuestro rey. Sabemos que esa satisfacción garantizada viene precedida por el cariño y entusiasmo que nuestros amigos gallegos han depositado en su “rubia”.

Podéis degustar tan preciado manjar en nuestros Asadores. Os esperamos!

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Restaurante Imanol
a Olga y María