Archivo de julio, 2015


¡Una de pulpo! (gallego y de roca)

30 julio, 2015
unadepulpo

Ya decíamos “el tamaño sí importa” cuando os hablamos de nuestro txipirón de anzuelo, e insistimos… importa.

Y si no, que se lo pregunten al pulpo de roca gallego.

Un pulpo de arrecife, chiquitito y escurridizo.

Un pulpo que merodea alrededor de su “cueva” y se esconde de sus depredadores, que por el tamaño… no son pocos.

Hablamos de un pulpo cuyo peso puede oscilar entre medio kilogramo y los 600 gramos, lejos de los pulpos grandes (que tienen sus defensores y, ojo, se le puede sacar un gran partido si cae en las manos adecuadas), y lejos también y sobre todo, del polémico pulpito marroquí. Un pulpo corriente, que sea corriente no desmerece a la pieza, el problema es que es un pulpo que se encuentra en fase de crecimiento para hacerlo pasar por el pulpo de roca gallego.

Un pulpo: el nuestro, en tu Imanol, capaz de derretir los mejores paladares.

Por eso nos preocupamos por seleccionarlo para llevárselo a la mesa a nuestros queridos comensales porque tenemos, y no desvelamos secreto alguno al volverlo a confesar… tenemos la manía de conseguir que vengáis a nuestros Imanol con la única preocupación que ver “qué como hoy”.

Abrimos paréntesis para citar, de pasada otros ejemplos de nuestra carta que respaldan nuestra “manía” y seguridad de no ofreceros más que primera calidad: morcilla de Beasaín, el buey: nuestro Rey… y tantas muestras que os hemos ido dando a lo largo de nuestra trayectoria en De pintxos y Tapas (el blog de Imanol) y, sobre todo, que habréis podido disfrutar en nuestros asadores.

En seguida daremos unas pinceladas sobre nuestra receta para el pulpo de roca, no todas, pero sí las suficientes como para haceros salivar.

Pero primero hemos de recalcar por qué insistimos tanto en la calidad de nuestro producto. Ya hemos apuntado una de las polémicas que rodean a nuestro protagonista, su dudosa procedencia en más de un destino, su escasez y el tamaño.

Y así con todo, a pesar de todo, y por encima de todo seguiremos esforzándonos para serviros en la mesa el mejor género de la hostelería madrileña y española, porque vosotros, lectores y amigos de los Asadores Imanol lo merecéis y, como es de recibo, exigís cuando pasáis el umbral de uno de nuestros Asadores, a sabiendas de que somos una apuesta ganadora precisamente por nuestra “manía” de ofreceros solo lo mejor.

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Un pulpito abierto al medio, servida media pieza después de haber sido marcado a la plancha por ambos lados, a fuego fuerte, para terminar “boca abajo” en la parrilla los siguientes ¾ minutos.

Uno de los trucos o detalles esenciales para no fallar con esta receta será no tardar más de 4 minutos en tener el pulpo de roca en la mesa desde que ha sido sacado de la parrilla y para extraerle todo el sabor mientras persiste fresco el aroma. De remate, a modo de guarnición, un cordón de patata (gallega también), con los ingredientes estrictamente necesarios, como son: agua, aceite de oliva virgen y pimentón de la Vera.

Cuidar nuestros productos es cuidar a nuestros clientes.

De armas tomar

16 julio, 2015
chuleton cuchillo

Si has tenido que llamar al camarero para que te cambie el cuchillo porque estabas arruinando un chuletón intentando cortarlo es porque no estabas comiéndolo en uno de nuestros Asadores Imanol.

Y lo sabemos por dos cosas:

  1. Nuestros cuchillos son los mejores
  2. Nuestros chuletones no son “un chuletón”, si no “el mejor chuletón”

¿Y cómo podemos asegurarlo?

Seleccionando lo uno y lo otro a mano, artesanalmente. Si el chuletón que ofrecemos es tan bueno y tan apreciado por nuestros amigos comensales se debe al inmenso esfuerzo que realizamos buscando el mejor proveedor y seleccionando las piezas una a una, día a día para ofreceros el género más selecto y supremo.

Sabemos, como expertos en materia gastronómica y culinaria, que incluso el mejor chuletón se puede arruinar si el cuchillo no es el adecuado, un detalle “menor” para los más pero transcendental para Imanol. De nada servirían todos los esfuerzos ya mencionados si los utensilios que os proporcionamos para degustarlos no estuvieran a la altura.

Igual que decantamos el buen vino en la copa adecuada, os brindamos este cuchillo hecho a mano, artesanal y de primerísima calidad para no desentonar con la pieza que más gusta de nuestra carta. Un esfuerzo generoso por nuestra parte porque entendemos que bien lo valen nuestros comensales.

Tener que hacer fuerza; tirar con el tenedor para tensar la carne y rasgarla de mala manera hará que toda la experiencia (que debería ser maravillosa, rozando lo litúrgico) se diluya con cada esfuerzo por cortar la carne. Y sabemos también que, si se corta mal, se mastica peor y la digestión no es la adecuada.

Eso no te pasará en Imanol.

Sabéis apreciar el género con que os agasajamos e igualmente sabéis valorar nuestros esfuerzos por hacer de la ingesta de éstos una experiencia impar. Esas felicitaciones y agradecimientos son precisamente las que nos han impulsado a escribir este artículo para ensalzar nuestra (como dirían en el Madrid del Siglo de Oro) “ferretería” (en nuestro siglo: cubertería).

La cumbre de nuestra carta: “Nuestro Rey: el buey” es la mejor pieza de carne roja que encontrarás en un restaurante. Sabedores de cuán importante es la experiencia en su conjunto, no solo comerlo, si no hacerlo con facilidad, comodidad y ambientando la experiencia con el utensilio adecuado, nosotros te acompañaremos nuestras suculentas carnes rojas con los mejores cuchillos del mercado.

La relación del ser humano con el acero (“acies” o filo de arma blanca) se remonta a tres mil o cinco mil años dentro de nuestra evolución.

Hemos avanzado y la prueba la tenéis en Imanol. El “cuchillo” existe desde que nos alimentamos con carnes rojas y obtenemos sus proteínas para ayudarnos a seguir evolucionando. Huesos; palos afilados con fuego; piedras; sílex a modo de bifaces; hierro primero y acero después… todo un proceso evolutivo que nos lleva hasta el Asador Imanol en el que la pieza no tendrás que cazarla ni despedazarla. Tan solo cortarla sin esfuerzo, como si se tratara de mantequilla, con nuestros cuchillos y saborearla.

Restaurante Imanol
a Olga y María