Archivo de diciembre, 2013


¡La noche más joven en Imanol!

18 diciembre, 2013
Gin Tonic Asador Imanol

¡La noche es joven! Y a más de uno no le hará falta presentación de este post cuando lea las siguientes “contraseñas” para adentrarse en el placer de lo sofisticado… Blackwood’s, G’Vine, Bombay Sapphire, Tanqueray (y su nº Ten), Bulldog, Martin Millers, Citadelle… o tantas otras “Premium” de la ginebra… Base ineludible de uno de sus cócteles más famosos, que por cierto, vuelve a estar de moda: Gin-tonic.

Decíamos que “la noche es joven…” pero primero recreémonos con algo de Historia, pues los más sabréis y alguno descubriréis hoy que el Gin-tonic tiene un origen tan extraño como excepcional, y os contamos.

Allá por el año 1783, el alemán Johann Jacob Schweppe fundó la afamada marca de “agua tónica” Schweppe’s, innovando al carbonatar el agua en la ciudad suiza de Ginebra, esto es, añadió burbujas con regustillo a naranja al agua y después, para colmo lo remató añadiendo quinina. Y de Suiza, partió para Inglaterra.

Inglaterra en los años en que Gran Bretaña era un Imperio, y la joya de su corona: la India, en donde por cierto, los paliduchos anglosajones y bretones, caían como moscas por culpa de la malaria. ¿Con qué se combatía la malaria? Con quinina. Que por cierto, tenía un olor insoportable y un sabor que no le andaba a la zaga. Ni cortos ni perezosos, los “ingleses” descubrieron que el sabor de este producto se difuminaba al rebajarlo con aguardiente, a la sazón: con ginebra. Siendo los londinenses, y sobre todo los famosos casacas rojas los que llegaron a popularizar el recién nacido “Gin-tonic”, el cual llegará a conocer mil recetas diferentes conjugando siempre dos ingredientes fundamentales: Ginebra + tónica.

Copa ancha y corta, aunque también admite “de balón”, para oxigenar el cóctel; cáscara de lima, con buen cuidado de no “arañar” la parte blanca (tanto ésta como el zumo del “gajo” erradicarían las burbujas y fin de la magia), estrujándola con las yemas de los dedos sobre la copa hasta lograr que rezumen” unas gotitas de lima… la esencia, entonces, y sólo entonces, restregamos la cáscara por el borde de la copa y la dejamos caer al fondo de la copa. Momento este en que llenamos la copa, hasta arriba, con hielo de agua mineral y, a cosa de casi un palmo dejamos caer suavemente la ginebra a la par que la damos oxígeno, dos, tres segundos y paramos. Le toca el turno a la tónica, ésta sí, hasta arriba, casi cubriendo el hielo (y sin el casi), un golpecito sutil de cuchara para estimular las burbujas y darlas vida hasta el fondo de la garganta.

Placentero, ¿verdad?

Podéis probarlo en casa, ya hemos dado la receta, aunque creo que todos estaréis con nosotros si os decimos que mejor compartir ésta experiencia con nuestros seres queridos, haciendo de la noche joven un motivo de celebración del día a día. Por eso, aprovechando estas fechas, los fríos, el rigor del inminente invierno, y la alegría de la próxima Navidad, no dejéis de visitarnos y degustar un Gin-tonic con nosotros, lo tenemos todo: lima, ginebra, tónica, hielo, ambiente cálido y desenfadado, con estilo. Lo tenemos todo para tu Gin-tonic, y si quieres hacerlo inmejorable te lo prepararemos especialmente para ti y tus acompañantes.

Restaurante Imanol
a Olga y María