Judiones del Barco de Ávila – Cocotte

Judiones Barco Ávila

Nunca nos cansaremos de predicar el buen gusto, el valor de la calidad, el sabor de la clase y el placer de lo excelso desde los Asadores Imanol. Ya nos declaramos en su día enemigos del “Low Cost”.

Y sobre todo ello podríamos hablaros si dedicáramos este artículo por completo al Judión de El Barco de Ávila, que goza en si mismo de toda una Denominación Específica de Origen desde 1984 otorgada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (ahora de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente). Por su calidad, su origen artesanal y por sus muchas cualidades positivas, tanto para el sabor de los platos en los que aparece como por las cualidades nutritivas saludables que atesora.

Tales son su fama y sus bondades que podríamos dedicar, no un artículo en el blog del Asador Imanol (De Pintxos y Tapas), un blog entero. Sin dudarlo.

Pero he aquí que, como decíamos en el primer párrafo… “nunca nos cansaremos de predicar el buen gusto, el valor de la calidad, el sabor de la clase y el pacer de lo excelso”, y nunca mejor dicho porque continuaremos este artículo ensalzando también, y también por mérito propio, no solo la materia prima (un clásico en nuestro ideario) si no también la herramienta que hace posible paladear tan maravilloso manjar: la olla en la que lo elaboramos. Y no es la primera herramienta, también dedicamos un artículo a nuestros cuchillos “De armas tomar”.

Una olla que también merece una entrada entera, de hierro, como las que usaran nuestros ancestros, que no tendrían Twitter ni página Web, pero bien sabían lo que importaba el hierro a la hora de alimentar a su clan. El valor de lo pausado. Porque calentar nuestras ollas… (a la sazón y para que no sigáis preguntándoos cuáles son, desvelaremos sobre la marcha el nombre de la olla (Cocottte) y su fabricante (Le Creuset) …como decíamos, “calentar nuestras ollas” lleva su tiempo, hasta hacer que el hierro adquiera la temperatura óptima para guisar. No es acero inoxidable, no son otros materiales livianos. El nuestro es un material pesado, contundente, que requiere de tiempo, del tiempo necesario para hacer las cosas bien, sin prisas, sin microondas, sin olla exprés. Con tiempo, como bien merecen los judiones que tenemos el gusto de serviros.

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Conjugamos pues materia prima (Judión del Barco de Ávila) con la mejor herramienta (nuestra olla de hierro Cocotte) y el resultado es uno de los manjares más tradicionales de la meseta castellana, el judión, en todo su esplendor, casero y tradicional, con sus tiempos y con sus tempos, con gusto y dejando que los sabores se crucen y entrecrucen, se unan y reúnan para, con tiempo y con todo el poderío del hierro arrancarles hasta la última brizna de sabor, el último suspiro a nuestro comensal, ese cerrar los ojos para reconocer un sabor, el de toda la vida, esa textura en el caldo, ese punto bien cogido y ese todo que es un guiso bien hecho y con corazón. Y en el corazón nos quedamos, porque resulta curioso que el ingrediente común en las recetas de todas nuestras abuelas, sean de Navarra o Andalucía, Canarias o Galicia, hablemos de legumbres o de carnes rojas (con permiso de la OMS), sean pescados o arroces, caracoles o verduras… si hemos de resaltar un único ingrediente a cada uno de los recetarios de todas nuestras abuelas sería “amor”, mucho amor… El que ellas ponían cuando guisaban para sus hijos y sus nietos, el que nosotros ponemos en cada Cocotte que ponemos al fuego para guisar unos judiones dignos de vuestros paladares.

Imanol Belaúnde reabre sus puertas

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Se acerca la Navidad y no os podíamos fallar. No os íbamos a fallar. No os hemos fallado.

El pasado 5 de diciembre reabrimos nuestro Asador Imanol en Víctor Andrés Belaúnde, 3. Tal y como os prometimos, para estar al 100% operativos en Navidad.

No son pocos los amigos que se han acercado, o preguntado vía correo electrónico o a través de las redes sociales: Facebook, Twitter,… cuándo reabriríamos. Dicho y hecho: cerramos para reformar, mejorar y actualizar el espacio y, cosa complicada, nos propusimos no dejaros sin Asador estas navidades. Complicado porque queríamos llegar a nuestra cita, pero de manera prudente porque puestos a hacer una obra de esta envergadura, y metidos en materia, primaba la calidad del resultado final que la premura y la precipitación.

Así con todo, hemos hecho un trabajo pausado, sopesado y profesional reformando lo estrictamente necesario (porque el punto de partida era igualmente bueno) y actualizando quizás un poco la estética y confiriendo, eso sí, mayor comodidad a nuestros comensales (mantenemos la gran barra de pintxos que da la bienvenida a todo al que entre a visitarnos).

Comensales que han demostrado ser nuestros amigos, y a quienes queremos agradecer, de corazón, la paciencia que han demostrado esperando la reapertura; la fidelidad al mantener sus reservas programadas para Navidad, demostrando también confianza al depositar sus esperanzas de comidas y/o cenas, familiares y/o profesionales en nosotros y, pese a cerrar temporalmente no haberlas alterado.

Nuestro gusto por serviros. Nuestro placer al saberos satisfechos y nuestra profesionalidad ante vuestra confianza demostrada (de agradecer) han hecho que redoblemos los esfuerzos para llegar a tiempo para que todos vosotros veáis recompensada esa paciencia, esa confianza y esa fidelidad que nos habéis demostrado.

Hemos vuelto con energías renovadas y redobladas. Imanol Belaúnde reabre sus puertas para volveros a agasajar con la calidad y servicio de siempre. Qué mejor manera de dar por iniciado el período navideño que recibiros de nuevo en nuestra, vuestra casa y desearos Feliz Navidad.

 

Asador Imanol Belaúnde
C/ Víctor Andrés Belaúnde, 3
28016 Madrid
Tel.: 91 457 77 57
belaunde@asadorimanol.com

Pastel de puerro

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Podríamos decir que el puerro es el hermano pobre de nuestra huerta. El hermano triste… el que pasa desapercibido. Si estuvierais en una fiesta y hubiera un puerro, estará allí sentado, al fondo, en un taburete, con un vaso de agua en una mano y moviendo la rodilla por mucho llevar el ritmo, por miedo a ser advertido y por vergüenza.

Así se siente el puerro en nuestra gastronomía.

Arrinconado, sin protagonismo, el gran desconocido, lo contrario que su primo, el ajo, presente en todas las recetas: se lleva la fama en todas las fiestas y el otro (el puerro) suspirando por los rincones.

Los franceses, que saben vender su gastronomía aportando una pátina de glamour a lo cotidiano, han sabido colocar al puerro en su sitio popularizando algo “tan de andar por casa” como la crema de puerros, bajo el nombre de Vichyssoise.

El Asador Imanol no podía ser menos.

No será la primera vez (ni la última) que presumamos de nuestra huerta, porque podemos, porque la disfrutamos y porque nos gusta agasajaros con los mejores productos.

Por ello concebimos nuestro pastel de puerros, placer puro para vuestros paladares. Hemos de confesar nuestra satisfacción ante el deleite que os proporciona y por cuánto lo demandan nuestros comensales y amigos.

Un manjar de temporada, en concreto para estos días, a caballo entre finales de otoño y principios de invierno porque usamos una variedad más pequeña de tañamo, (menor que el puerro tradicional y algo mayor que el ajete tierno), para lograr, a través de su delicadeza y finura, un pastel suntuoso que no repite, pero hará que se repita por el grato recuerdo que deja en boca tras su paso.

Un primer plato de campeonato, incluso a modo de entrante para compartir, nuestro pastel de puerros es una delicatesen que os reconciliará con el ingrediente estrella de esta receta: el puerro.

Una verdura que no entraría en casi ningún listado si le pidiéramos a un niño que enumerara sus diez verduras preferidas y que, sin embargo, ha formado parte de nuestra dieta desde hace más de 7.000 años, desde la antigua Mesopotamia, pasando por Egipto, Grecia… introducida en Europa por los romanos y arraigada gracias a su “docilidad”, capacidad de adaptación, alto aporte vitamínico y cuidado recibido por parte de los celtas. El “ajo de oriente” como llegó a conocerse, rico para recetas gastronómicas y medicinales.

No es la primera incursión del puerro en nuestro blog “De pintxos y tapas”, aparecido con la Morcilla de Beasaín, como uno de sus ingredientes, pero sí como protagonista único.

Nuestro pastel goza de un gran número de admiradores entre nuestros parroquianos, quienes han descubierto que, amén de digestivo y sano, resulta delicioso al paladar y como entrante acompaña por igual a una carne roja y a un pescado, sea nuestro famoso chuletón de buey o nuestro reconocido rape.

Alcachofas fritas

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¡¡¡Atención!!!

Las autoridades pertinentes advierten: Está Vd. a punto de leer un artículo que le generará un profundo deseo de dejar de hacer lo que esté haciendo para irse a su Asador Imanol más cercano.

Dicho esto os hablaremos de las alcachofas fritas.

No de unas alcachofas fritas cualquiera. Las del Asador Imanol (de ahí la advertencia de arriba, para curarnos en salud).

Si ya las has probado sabrás de qué le estamos hablando, y nos comprenderás. Si no lo has hecho, celébralo. Pocas veces le descubren a uno un placer oculto que, lejos de inalcanzable, lo tiene tan accesible como poner rumbo a uno de nuestros asadores.

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Entrante sin igual, guarnición fabulosa, crujiente, sabrosa, digestiva, depurativa y sana… tanto que ni la OMS se atrevería a desprestigiarla. Se trata, sin duda, de una de las delicias de nuestra carta. Otra de las exquisiteces de nuestra huerta Navarra, (como sucediera con las judías verdes Imanol), hortaliza repleta de vitaminas, antioxidantes y minerales, diurética y nuestra amiga contra el colesterol, la acidez de estómago y nos ayuda a prevenir el cáncer.

¿Qué más decir…?

La alcachofa frita es uno de los platos con mejor acogida en Asador Imanol. Como decíamos antes, a modo de guarnición, como entrante, con su sabor “metálico” y acaramelado: combinación explosiva en el paladar, sin más misterio que freírlas en aceite de oliva virgen extra, con un poco de sal. Glorioso.

No podemos por menos que confesar nuestra devoción hacia este plato, tan sencillo como efectivo. Devoción y satisfacción, nuestra y vuestra, pues no hay cliente/amigo que las pida y las coma que no se quede con un buen sabor de boca. Los más nos felicitan abiertamente, otros lo callan, pero nos arrancan una sonrisa igualmente porque la expresión de felicidad se les queda reflejada es sus rostros delata su placer.

No podemos despedirnos sin aclarar la broma con que empezábamos este artículo. No hay tal broma. Los hechos y quienes ya han catado esta delicatesen pueden acreditarlo: si las pruebas repites, y si ya las conoces a buen seguro que estarás rememorando cómo crujen nuestras alcachofas cuando entran en tu boca. Cómo endulzan tu paladar, se expanden por tu boca, sin invadir, sin repetir, repetir… repetir… el único que repetirá serás tú.

Solomillo de cerdo ibérico

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Recetas para el solomillo hay miles. En concreto, y por curiosidad, probar a buscar “Solomillo de cerdo ibérico” en Google y aparecerán 270.000 resultados. Ahí es nada, y ahora poneros a buscar la idónea, ir al mercado y tras seleccionar las mejores piezas, volver a casa para deleitaros con el experimento.

En total, desde que os aventuréis a hacer la búsqueda, que ya os la facilitamos nosotros: “Solomillo de cerdo ibérico”, entre que encontréis la receta que os apetece elaborar, (no se suele buscar más allá de la segunda página, a 10 entradas por páginas, 20 a 2 minutos por receta (si no incluimos videos de Youtube, claro), pongamos que en 40 minutos habréis decidido cómo vais a preparar el solomillo. Ahora nos acicalamos y preparamos para acercarnos al mercado más cercano (de confianza) para comprar la pieza (dando por sentado que estamos en casa, si estás en la oficina procura que ni te vean curioseando en Internet en horas de oficina, cada cosa tiene su momento 😉

Ya estás de vuelta, ya has comprado los ingredientes, ahora recupera la receta que habías seleccionado en Internet (quizás en un libro de recetas familiar o en algún recetario casero), coloca los ingredientes, prepara la plancha y enciende el extractor de humos antes de aceitarla.

Esta es una opción para saborear un solomillo, no lo ponemos en duda. Y si es en familia, mejor, con los nuestros.

Pero desde el Asador Imanol os ofrecemos un Plan B.

Ven siéntate a la mesa y pide a nuestro camarero que te sirva un solomillo de cerdo ibérico. La única decisión que deberás tomar será “el punto” de la carne. El resto ya lo hacemos nosotros.

En el intervalo podrás deleitarte con alguno de nuestros Pintxos, quizás saboreando nuestras Txistorras de Navarra acompañadas por una cerveza (“con o sin”, Pilsner Urquell o Clausthaler respectivamente) o nuestra sidra Petritegi, esperando tu carne roja y, para qué negarlo, podrás ir descorchando “El Regalo de Izadi” para maridar tu solomillo… Todo esto podrás hacer en el ratito en que nuestro chef elabora esa pieza que hará que tus sentidos se regocijen de placer.

Este es nuestro reto.

Hacerte disfrutar. Procurarte los ingredientes para que olfato, vista y gusto (sobre todo estos tres sentidos), resulten satisfechos y colmados. Sin más esfuerzo que retenerte unos minutos mientras te lo preparamos, de ahí los pintxos y tapas que te sugeríamos, quizás, y por reciente en nuestro blog, una ensalada de tomate rojo que tan bien le va  a esta carne roja…

Qué deciros sobre el sabor del solomillo de cerdo ibérico que no sepáis. Si es evocarlo y paladearlo con el pensamiento. Proveniente de la parte trasera del espinazo del animal, es sabrosa, tierna y aromática: la más preciada de las piezas de un ibérico (con permiso del Jamón Ibérico, claro está), de las piezas… para cocinar.

Pero quizás haya otros detalles (objetivos), quizás tan importantes como su sabor (subjetivo), que a primera vista pasan desapercibidos. Los comentaremos sin abrumaros con datos…

Nos encontramos ante un producto sano para nuestro corazón, apto para diabéticos porque no contiene azúcar. Un alimento repleto de vitaminas B1 (refuerza nuestro estado anímico) y B3 (para combatir el colesterol y mejorar la circulación sanguínea) posicionado entre los alimentos con mayor aporte de proteínas. Idóneo para nuestra musculatura (sea un infante, adulto, anciano quien lo consuma), con aporte en ácido fólico y compuesto en gran medida por hierro y zinc.

Por todos estos datos (objetivos) más su gusto (subjetivo) no  podemos dejar de recomendaros que probéis nuestro Solomillo de cerdo ibérico en uno de nuestros Asadores Imanol, para vuestro deleite y satisfacción.

Ensalada de tomate rosa

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Podríamos tirar de hemeroteca para refrescar aquello que os dijimos en agosto de 2013 (ya casi estamos en 2016) sobre “la importancia de tener tu propia huerta” cuando os hablamos de nuestras judías verdes.

Podríamos sacar pecho (y podemos) al referirnos a nuestros proveedores sea cuál sea el producto con el que nos abastecen y que incluimos en nuestra carta (no hay más que mirar las primeras marcas mencionadas en nuestro blog: Pulpo gallego de roca; Johnnie Walker Etiqueta Azul…).

Podríamos hacer hincapié en la importancia de la tierra a la hora de seleccionar el mejor género entre la oferta existente. Capital para nosotros, capital para vosotros.

Pero hoy tiraremos de la sabiduría popular (no del refranero, que ya lo hemos hecho con anterioridad (al hablar del peligro del Low Cost). Hoy rescatamos a un roedor que hizo feliz a más de una generación cerrando cada uno de sus capítulos con su frase “…y no olvidéis vitaminaros y mineralizaros”, Super Ratón.

Frase “simple” que, vista con ojos de adultos entraña un sentido común que de pequeños se nos podía escapar. Un sentido común que, lejos de trivializar este artículo, nos invita a rescatar al personaje justo ahora, cuando el otoño aprieta, para comprender y hacer entender la importancia de la buena alimentación.

Y es precisamente eso lo que hacemos en Imanol: Alimentaros.

Si alguno de vosotros ha hecho un alto en la lectura para decir “en Imanol lo que me hacéis es darme un homenaje”; “Imanol me hace sufrir cuando he de elegir dudando entre su rape y su buey…” Vale, lo aceptamos. Entendemos que eso también lo hacemos.

Pero de fondo, sea con uno u otro manjar, os alimentamos y, a sabiendas de ello, gozamos haciéndolo, porque en el fondo, os cuidamos.

Eso sucede con este producto: el tomate rosa.

Un tomate cuyas matas se remontan hasta cuatro generaciones al contar con un proveedor que recibió las semillas que hoy cultiva de su padre, quien las recibió del suyo y así hasta el tatarabuelo. Eso es tradición, es amor por lo que se hace y es saber elegir lo mejor para que, detrás de una ensalada sencilla, nuestros comensales reciban, a veces sin saberlo, el sabor más puro y tradicional de nuestra huerta, lo más genuino de nuestra tierra y lo más delicioso al paladar.

Generaciones de tradición, sabor y pasión llevadas de la huerta a Imanol.

Como sucedía en un ejemplo muy reciente de nuestro blog, al hablaros de la Guindilla de Ibarra, la materia prima es capital para nuestra carta, para vuestra satisfacción y nuestra tranquilidad.

Pero puestos a ser sinceros, os diremos. Nuestro tomate es feo. Muy feo. Y en su fealdad radica su éxito.

Nuestros tomates son medianos tirando a grandes, y grandes. No hay dos iguales. Unos tienen marcas y otros tienen una forma cuya geometría (o falta de) los hace incalificables. Así son nuestros tomates. De huerto. Tradicionales. Artesanales. Auténticos. No han visto un plástico en su vida. Y decir esto es decirlo todo sobre ellos.

Son todos diferentes porque se cultivan artesanalmente y cada uno crece y se desarrolla a su antojo, como seres vivos que son. Algunos tienen cicatrices porque su piel es extremadamente sensible y finita. Y el pezote es especialmente grande e irregular porque la mata en la que crecen es natural y solo le faltaría ser salvaje para ser silvestre.

Todo esto hace que, por condiciones de humedad, por el sol que reciben, por la tierra en que se cultivan, nuestro tomate concentre su fuerza en su textura y esto repercute, directamente, en su sabor.

De ahí que me acordara de Super Ratón al ponerme a pensar por dónde hincarle el diente al tomate rosa que os servimos en nuestra ensalada en Imanol…

Porque sí, están buenísimos, pero además estos tomates están repletos de vitaminas y rebosan sales minerales.

Si a esto le añadimos que nuestra ensalada incluye salmón, y no cualquier salmón. Ya os hablamos de él en nuestro artículo “1mm de placer…” al hablaros de otra de nuestras ensaladas (la de salmón): Ahumados Domínguez, la joya de la corona del ahumado en España.

La suma de estos ingredientes, todos de primerísima calidad, rebosan salud, sabor y satisfacción. La misma satisfacción que el la que rebosan los rostros de nuestros amigos cuando entrecierran sus ojos al deleitarse con esta sencilla pero perfecta ensalada de tomate rosa, con salmón.

Chile habanero

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En nuestra anterior entrega os hablamos de las virtudes de la “Piparra” o Guindilla de Ibarra y, entre muchos aspectos, resaltamos que “(…) no pica. Y si pica, no es Piparra”.

Pues bien. Hoy cambiamos de tercio y cambiamos de estación.

Si aquella (la “Piparra”) fue nuestra última publicación veraniega, hoy estrenamos temporada otoñal y los termómetros lo atestiguan desplomando el mercurio y obligándonos a mudar vestuarios y desterrar la crema para el sol. Y como en Imanol estamos en todo, os procuraremos calor, calor del bueno, para combatir el frío.

¿Cómo vamos a hacerlo?

Como mejor sabemos: alimentándoos.

Recapitulamos… llega el frío, atrás queda la “Piparra” y hoy os recomendaremos otra delicatesen igualmente traída de América: el Chile Habanero. Esta vez sí, os recomendamos “ataros los machos” (pues a México nos vamos) y prepararos para una experiencia que disparará vuestros sentidos.

Verde en origen (dulzón con trazas picantes), se torna anaranjado cuando madura (picante) y termina rojo (y extremadamente picante) si le damos tiempo.

Decir que el Chile Habanero es “picante” no le hace justica. Picante es, claro está, pero una de sus variedades goza (por méritos propios) del título “el pimiento más picante del mundo”, el Savina Rojo, variante natural del Habanero, procedente de California y que llega, siendo como es el “TOP Picante Mundial” a duplicar el picor del resto de “picantes” presentes en todas las gastronomías del mundo entero. Ahí es nada.

El picor de un pimiento se mide con la escala Scoville del picor encontrado en la capsaicina (alcaloide presente en este chile). Esta escala no solo incluye alimentos, para que os hagáis una idea también compite en picor con salsas que aglutinan pimientos y/o especias, fulmina al tabasco y se mide con los espray de pimienta (usados para defensa personal).

Decíamos que viene de México: famoso por su apego a una gastronomía rica y variada que gira en torno al calor en boca de sus diferentes géneros (salsas, aderezos, chiles…). Y así es, pese a que se ha hibridado y procurado su cultivo en otras tierras y latitudes sin alcanzar la textura, el picor y el sabor original.

No solo os ayudará a combatir el frío. Entre sus muchas propiedades destacamos su gran contenido de Vitamina A y fortalece el sistema inmunológico llegando a duplicar el aporte de Vitamina C de un cítrico. La sabiduría popular del lugar (México) sostiene que el Chile Habanero te procura felicidad, te alarga la vida y, por si todo esto fuera poco erradica dolores de cabeza y encima está delicioso como aperitivo, guarnición, en salsa, acompañando a carnes rojas o picado en arroces.

Esto nos plantea un abanico de posibilidades… ¿Qué rumbo tomar?

  • Ampliar nuestra carta con un pintxo que incluya Chile Habanero…
  • Premiar a nuestros amigos y clientes (españoles y mexicanos) conjugando de algún modo ambas gastronomías: mexicana y vasco-navarra en Madrid…
  • O empaparnos con sus materias primas,  hacer las maletas y poner rumbo a Polanco, en el DF, para hermanar ambas tradiciones gastronómicas diseñando una carta que incluya carnes rojas, chiles, Tequila y Txacolí…

Sea cual fuere, si es cierto que desde Imanol ya os transmitimos nuestra firme creencia en la posibilidad de la Internacionalización de un modelo de negocio exitoso, y más concretamente en la Joint Venture como mejor método para hacerla realidad.

Guindilla de Ibarra

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Guindilla de Ibarra – Ibarrako Piparrak, nuestro particular “langostino de huerta guipuzcoana” traído hasta tu mesa de Imanol por el mismísimo Cristóbal Colón. No se puede empezar mejor un artículo ni generar mayor expectativa sobre un producto: “la Piparra”.

Aunque para ser sinceros, Colón hizo su parte trayendo las primeras guindillas desde las Américas y nuestro clima, nuestra tierra y el saber hacer de las manos de nuestros agricultores ha hecho el resto con sus labores tradicionales y centenarias.

Hago un alto para dejar bien claro, para que tú, como consumidor, comprendas la importancia de la Denominación de Origen, sepas que guindillas hay muchas, pero “Piparra” solo una, de una calidad excelsa y una cantidad muy reducida, sobre todo porque es alimento de temporada (cuando la tomamos a modo de guarnición, con lascas de sal y en caliente). Queremos matizar esto para que no te den gato por liebre y sepas que en Imanol cuidamos a nuestros comensales llamando a las cosas por su nombre.

Esta guindilla “autóctona” es como es gracias a la tierra y al clima de la zona en la que se cultiva. Los aportes minerales, la temperatura, la humedad (de agua dulce) y el salitre (marino) hacen el resto. Esas condiciones únicas solo las reúne Guipúzcoa.

Para que puedas distinguirla y, si es menester, compararla… ahí va un dato que a más de uno dejará boquiabierto: la guindilla de Ibarra NO PICA. Es más, no debe picar. Y si pica, no es Piparra.

Tiene que resultar dulce al paladar, sabrosa, carnosa y dulce. El matiz “picante” (si se acepta el entrecomillado) lo aportará el vinagre cuando se trate de una Piparra encurtida, nada más.

Esta Piparra, nuestra guindilla, la verdadera y autóctona, hará que tu paladar se regocije en cualquiera de sus modalidades: sea en frío y encurtida (en pintxos con queso Idiazábal), sea en caliente a modo de ración o tapa (o media ración) como perfecto acompañamiento para nuestras generosas carnes rojas (como el Buey)  y/o alguno de nuestros pescados blancos (nuestra especialidad: el rape). Aunque en materia de pescados… tampoco descartes utilizarlas para acompañar uno azul, esto según el gusto de cada cual.

Solo queda desearte que goces con esta experiencia en tu Asador Imanol más cercano y, mientras te lo piensas, has de saber que ya hay alguien calentando aceite de oliva para volcar una ración de Piparras y dejarla freírse solo hasta el momento en que deja de crepitar: el toque justo se lo daremos con unas lascas de sal para que saborees una guindilla tierna y sabrosa que se derretirá en tu paladar.

Gastronomía “Low Cost” – Duros a 4 pesetas

gasronomía low cost

Solo por curiosidad, si abrimos Google y buscamos “Low Cost”, el motor de búsqueda (es decir: el buscador), nos proporcionará 398.000.000 resultados.

Una locura.

Si cerramos la búsqueda y añadimos “gastronomía” en el criterio de búsqueda: “Low Cost Gastronomía” encontraremos una cifra más reducida, 324.000 resultados. Más reducida pero no deja de asustar. La reducción del número de páginas encontradas es lógica, cuanto más concreto sea el criterio de búsqueda (cuantas más palabras incluya) más se estrecha ésta y menos resultados encontraremos. Salvo que incluyamos un nuevo término cuyo alcance vuelva a abrir la búsqueda y aumente los resultados, y nosotros lo hemos hecho al buscar “Low cost Gastronomía Madrid” y hemos encontrado 393.000 resultados.

Asusta.

Asusta si tu profesión y tu dedicación, durante décadas, está centrada en la restauración. Asusta si llevas toda tu vida dedicado a ofrecer el mejor género y el mejor servicio en todo un Madrid.

Asusta porque inviertes todo tu patrimonio, tu fuerza y toda tu salud en buscar, encontrar y acondicionar los mejores emplazamientos para abrir tus Asadores. Creas una línea de negocio basada en el trabajo y en captar a los mejores proveedores para que tus clientes (algunos incluso terminan convirtiéndose en amigos con los años) sean también los mejores. Mejor sitio, mejor género y mejor clientela aderezados con el mejor servicio, pues también hacemos eso: seleccionamos a los mejores profesionales para hacer de nuestros Asadores Imanol una experiencia irrepetible. Los seleccionamos y, gracias a nuestra experiencia y concepto de profesionalidad: los formamos. Nos retroalimentamos, nosotros les brindamos una oportunidad laboral y ellos nos devuelven confianza con profesionalidad y saber hacer.

Todo esto es incompatible con el “Low Cost”.

A nuestros clientes, y a nosotros, nos complace sentarnos a comer y ver que nuestros comensales comparten “el gusto por el buen gusto”, valga la redundancia. Y el buen gusto está reñido con el “Low Cost” porque nuestros platos no pueden servirse en envases de plástico ni concebimos la mochila y la sandalia como complementos adecuados para visitar un restaurante. Ni el nuestro ni ningún otro.

El “Low Cost” deprecia (obviamente) el sector en el que se introduce.

Lo deprecia y lo tritura.

Es la falsa promesa de calidad (y a ser posible, cantidad) gratis. Es combatir el gusto y la clase, la calidad (lo dicho: ubicación, servicio, materias primas) y sustituirlos por la premura, el precio casi inexistente y “calidades” sospechosas.

El “Low Cost” hace daño porque es desleal.

Ofrece tiempos y precios que no permiten la competencia, vulgarizando el producto final y tratando al cliente como meras cifras que desfilan sonrientes sin saber jamás qué es lo que se están llevando a la boca ni las repercusiones que éstos “alimentos” tendrán en su organismo.

El “Low Cost” tritura al mercado: gastronomía, transporte, hostelería y todo lo que se le interponga en el camino, sea cual sea el sector.

Bien lo saben nuestros amigos y clientes a quienes agradecemos de corazón que sigan depositando su confianza en nuestro saber hacer, en nuestra experiencia y en nuestra calidad (Certificado de Excelencia 2015 en TripAdvisor).

No nos engañemos… “Low Cost” no significa, por fuerza: ser “barato”. Un producto barato puede resultar caro si lo sometemos a la balanza de la calidad/precio. Y si no, os invitamos a invertir una hora y media de vuestro tiempo viendo un documental que os abrirá los ojos (aunque intuimos que sabréis de cuál hablamos) llamado “Supersize Me”, una investigación en la que el protagonista del documental decide alimentarse un mes completo a base de “Fast Food” de una conocida marca de hamburguesas y su salud le pasa factura disparando todos los niveles y alarmas que nuestro organismo tiene por disparar. Cadenas cuyas ensaladas (a través de sus salsas) contienen el mismo azúcar, la misma grasa y el mismo colesterol que sus bocadillos industriales.

Ahora se esfuerzan por demostrar la calidad del origen de su materia prima y no seremos nosotros quienes lo discutan, ni mucho menos. Incluso nos atreveríamos a avalarlo: su origen. Nuestro “pero” radica en el tratamiento que se hace de esas materias primas. En cómo se manipulan y elaboran los “platos” finales. En el trato dispensado al cliente y en el impacto que todo esto tendrá en su salud.

Los Asadores Imanol también elaboran hamburguesas, como nuestras hamburguesas de Belaúnde. Sabrosas y saludables por igual. Una calidad reñida con la premura y el “Low Cost”.

“Low Cost” no debería asociar precios bajos con reducción de calidad, pero lamentablemente así es. Dedicamos todo un artículo en nuestro blog De pintxos y tapas para defender al Sector de la restauración del caballo de Troya que supone dinamitar los precios y diluir conceptos tales como atención al cliente y satisfacción personal (y profesional).

El refranero español está sembrado de sabiduría. Hoy lo llamamos “Low Cost”, y dedicamos párrafos a defendernos de él, sin embargo nuestros ancestros, que eran parcos en la palabra sabían resumirlo todo en una expresión, una frase… y siempre preñados de razón, de ahí que el título del artículo destaque que todo tiene su precio y su valor y éstos van de la mano… porque nadie vende “Duros a 4 pesetas”.

Joint Venture con Imanol

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Ya lo apuntábamos allá por noviembre de 2014, en el artículo Internacionalización del blog del Asador Imanol: De pintxos y tapas

Comentamos los múltiples acercamientos, desde múltiples procedencias para exportar nuestro modelo de negocio allende nuestras fronteras: Korea del Sur, Canadá y Alemania.

Y hablábamos también de qué es lo que estamos dispuestos, y no, a conceder a nuestros futuros partners para trasladarles nuestro saber hacer, nuestro “mimo” a las materias primas y no diluir nuestra identidad.

Volvemos a dedicar una entrada, tras los contactos que hemos recibido, para rescatar nuestra apertura de miras y nuestra permeabilidad al modelo de joint venture con posibles socios internacionales con quienes compartir proyecto, objetivos e ilusiones.

Un modelo de negocio, el de “Joint Venture”, extendido en la última década; por práctico y porque implica la no pérdida de identidad de ninguna de las marcas asociadas. Porque esto es a fin de cuentas un “joint venture”, (podéis incluso consultar su definición en Wikipedia), la unión de dos empresas a largo plazo: una aventura compartida, una empresa conjunta… en el que o bien dos modelos de negocio son complementarios y se entrelazan para suplir las carencias respectivas, o bien, y este es el caso de Imanol, una de las partes es un caso de éxito y un modelo “local” de negocio de éxito (Imanol acaba de recibir el Certificado de Excelencia 2015 de TripAdvisor), viable y rentable y un tercero, generalmente procedente de otro país, que lo importa (desde nuestra perspectiva sería “exporta”) a su país, mediante la aportación del capital necesario para implantar nuestro asador, con nuestras materias primas, recetas y sobre todo (y esta es la madre del cordero) el saber hacer: la experiencia, el tan famoso en nuestros días “know how”, o verdadera receta del resto del modelo de negocio.

Sorteamos la crisis haciéndonos fuertes en nuestros valores. Lo hemos logrado por ser fieles a nuestros principios y a haber sabido canalizar nuestros objetivos, no solo enfocándolo al negocio, si no también a la parte humana de nuestros Asadores. Esto en cuanto a nuestra estrategia como empresa, a nuestro concepto de cómo y para qué sirve la gestión de los Recursos Humanos y teniendo por bandera nuestra labor, nuestra profesión y, sobremanera, nuestro celo por las materias primas, la calidad tanto en nuestras cocinas como en nuestro servicio, el perfil alto de nuestros clientes, con paladares exigentes y en el valor de nuestra marca, santo y seña de la casa.

Todos estos no son más que los mimbres para no temer atravesar fronteras con el fin de dar a conocer la gastronomía vasco-navarra mas allá de nuestra España.

 

Si estás interesado puedes contactar con nosotros a través de nuestra Web

 

Restaurante Imanol
a Olga y María